01 julio 2009

Hombre de Letras se muda

Distinguidos lectores, Hombre de Letras cambia de casa.
entramos en un nuevo proceso para garantizar un mejor concepto de diseño y planteamientos visuales más adelantados.
Néstor Medrano
se accede a través de este link
http://nestormedrano.wordpress.com/

16 junio 2009

PIQUIÑA


fragmento de mi novela infantojuvenil

Néstor Medrano

Presentación de credenciales

Me dicen Piquiña. Es lo primero. ¿Por qué? Porque vivía rascándome. Me rascaba la cabeza, me rascaba la barriga, me rascaba el cocote. Mucho, todo el día. Con decir que una vez me quedé sin un pelo en la cabeza y parecía un centavo. La cabeza aplastada, la nariz pequeña y la frente chata. Son los nervios, dijeron dos o tres médicos de Salud Pública, locos por salir de mí para ir a sus consultas privadas. Nunca pueden venir antes de las diez aeme, decían. Me miraron a la cara, la cabeza como una pelota sin pelos, los ojos hundidos por el hambre crónica de mi dulce infancia y las piernas largas, como dos reproducciones de zancos. El estrés le ha provocado la pérdida de pelos, estatuyeron. Mi madre, que apenas pudo hacer un segundo curso de primaria, no entendió ni jota de eso del estrés, de los nervios, y nunca supo que los pleitos en la casa con Jualberto, su marido que no era mi padre, las peleas de boxeadores que planificaban a doce asaltos en las madrugadas y a cualquier hora hábil, las malas palabras y otras groserías que caían como granizadas entre ellos, me estaban vulnerando los nervios. Desde que me pusieron el cariñoso apelativo de Piquiña, las madres chismosas de los patios y callejones del barrio, me alejaron a sus hijos como si yo fuera víctima o padeciera una peste.
Decían: “ ese carajito es un piojosito. No se roba lo suyo porque Dios es grande, y tiene más malas costumbres que los senadores y diputados”. Me sentí magullado. Ofendido en mi dignidad de adolescente. Pues, si bien es cierto que nunca he armonizado mucho con el agua y el jabón-desde chico sufría de resfriados- y siempre despedía un olorcillo a humo y a orines de vago, que cogía para mí cualquier cosa u objeto que estuviese mal puesto, aunque fuera ajeno, y que en tal virtud muchas y amplias eran las denuncias en mi contra cada vez que se perdía o extraviaba algún dinerito, he creído toda mi vida que hablar en contra de la gente, sobre todo si tenía alguna mañita, era un asunto de mala educación.
Esas madres fueron claramente maleducadas conmigo y, una noche de San Andrés, preparé una botella con dos huevos de gallina hueros, o terriblemente podridos, hojas de repollo con sus días de descomposición y agua combinada con algunos líquidos poco respirables, e hice un peo químico. Trátese, para quienes son poco eruditos en la materia o legos de las festividades juveniles más apasionantes, aunque antihigiénicas y tentativas contra las buenas costumbres, de un artefacto que al ser lanzado contra una pared-cuyos efectos son más satisfactorios si se trata de una bien pintadita- esparce un olor de mil demonios que obliga al inmediato abandono de la morada escogida. El peo químico fue lanzado una madrugada serena y de brisa espesa, contra la puerta de entrada de la casa de la madre que planificó la iniciativa de alejar de mí a los otros chicos. Por mis condiciones-un poco destacadas y difundidas con la malicia natural de la gente de los barrios marginales-entiéndase la rasquiña y algunas mañitas, que sin base de sustentación real, me atribuían. La doña Freddy, madre soltera de siete de mis carnales callejeros, fue la víctima de mi venganza. Recogió sus motetes y abandonó el hogar por siete días con sus respectivas noches. El clima irrespirable de la casa se extinguió con la aplicación en paredes y pisos, de ácido muriático, cinco galones de Mistolín y tres galones de cloro oxigenado, con lo que la dama perdió la cifra de 2, 500 pesos.
El día que fue a mi casa, acompañada de dos policías de uniformes desteñidos y gastados por las tantas lavadas , y que llamó a mi madre para acusarme de “la acción terrorista”, Juallberto, que cuando no estaba borracho o drogado ejercía algunas poses públicas de padre, me preguntó frente a ellos:
-¿Es cierto que tú hiciste eso, Piquiña?
Yo, con mi mejor cara de niño que salía de los diez años,-aunque ya tenía casi catorce-, puse la mejor cara de inocencia del mundo, e inicié un llanto torrencial, me lancé al piso de cemento y negué todo sin emitir una palabra.
-No es por nada, señores-continuó el marido de mi madre-, no puede ser culpable de un crimen un pequeño que llora de esa manera ante las injusticias.
-¡Ese maldito muchacho es un criminal!-acometió doña Freddy con todas las fuerzas de su corazón.
Los dos policías se miraron a la cara y luego miraron a doña Freddy y se encogieron de hombros. Pensaron, luego supe en el destacamento, que si ese viciosito era capaz de explotar una bomba hedionda en casa de una vieja, qué no les ocurriría a ellos, simples mortales del orden público.
Cuando se marcharon, doña Freddy se me acercó, más calmada, por lo menos por fuera, me apretó los cachetes:
-No te apures “rasquiña”, algún día la pagarás.
Se marchó movilizando de un lado a otro su muy portentosa corpulencia. Entonces la acusé de otra agresión moral en mi contra: me llamó “rasquiña”, cuando era universalmente aceptado que ya mi fama y nombradía atravesaban calles y callejones a diez kilómetros de distancia con el impactante nombre de Piquiña.
-Cuidado Piquiña- me advirtió Jualberto- te defendí una vez, pero esa mujer irá detrás de ti.
Le agradecí al granuja por su acertada intervención, con lo cual él, que no era una plasta de pupú, ni un imbécil, ganaba unos puntos. Su defensa, más que gesto caritativo de un padre putativo responsable, buscaba granjearse los afectos, mis afectos, ante las peleas y las constantes olimpíadas de pleitos suscitados entre él y mi madre. Quizás creía que teniéndome como aliado evitaba el riesgo de caer en mis gestiones vengativas, y en este momento, claramente estaba frío conmigo, situación que por supuesto, no era definitiva y oscilaba en términos de las acciones y exigencias del futuro.

El nuevo de la familia

El día que Jualberto llegó a mi casa pidiendo un vaso de agua, que mi madre lo recibió con la cabeza llena de rolos y una bata manchada de grasa por los afanes de la cocina, intuí, en alerta roja, que el peligro era inminente. No por las coincidencias, ni por las casualidades del destino, sino por un desarrollado olfato que venía incrementándose en mis estados de precaución ante las eventualidades de la vida.
Dos horas antes, luego de aventarme uno de sus zapatos, con un brazo de pitcher de grandes ligas y un mensaje explicativo de “muchacho del diablazo”, añadió: “voy a buscarme un hombre para que te meta en cintura”.
Jualberto llegó con su tijera de jardín, embadurnado de un sudor perfumado a cloaca, un sicote que subía directamente de sus pies hasta las narices de los pobres mortales, y recorriendo con su cara de borrachín los pocos trastos y tereques del recinto hogareño.
Dijo, “¿aparece una agüita para este infeliz? Mi madre no solo le dio el agüita, sino que al buscar en mi comida la carnita guisada que acompañaba al arroz, el plato parecía un lugar triste con el cereal solo tapizado por una grasita vacía. Mientras, Jualberto chorreaba mordiscos sobre los suculentos muslos, la jugosa pechuga, hasta el cocote y las patas-piezas desdeñadas estas últimas en mi tradición de comensal exigente. Es así que, sospeché, ligeramente, que mi santísima madre me había quitado la carne para ofrecérsela al nuevo adonis del lugar. Ella me miraba de reojo y yo, con mi carita de desplazado no pude evitar hacer las bembitas correspondientes y protocolares y tragarme el dolor de mi culpa.
Puedo decir que, a la inversa, de tal palo tal astilla, Jualberto fue fruto de una venganza de mi madre. Dos días antes, yo, un infeliz chico incomprendido, con gran estrés por la situación escolar, abatido por mis calificaciones de arbolito de Navidad, todos los números en rojo, decidí visitar al cura párroco del barrio, con un claro interés de hacer mi acción del día.
El padre Lorenzo, con los ojos ingobernables, porque mientras uno miraba hacia la izquierda, otro lo hacía hacia la derecha, rezaba de rodillas bajo el Cristo crucificado. Bañado en llanto-yo soy un chico sensible desde mi temprana niñez-lo toqué en uno de sus hombros. Padre, padresito y sollocé, me soné la nariz con mucho ruido y me recriminó: “¿qué quieres Piquiña, no ves que estoy orando?
-Usted, padresito, debe suspender cualquier cosa que haga para atender a las almas en pena.
-¿Y dónde está el alma en pena, Piquiña?
-Usted lo está viendo en persona, padre Lorenzo.
El padre, reacio ante cualquier actitud que atentara contra la fe de le feligresía y comprometido con la búsqueda de espíritus atribulados, se levantó:
-¿Qué es lo que ocurre, Piquiña?
Le expliqué: mi madre resbaló al salir al patio, usted sabe que los malditos patios-perdón por la palabrota-, cuando se mojan se enlodan y mi santísima madre, al resbalar se rompió la boca, perdió dos dientes y está tan avergonzada, no quiere que la gente, los hijos del Señor, vean a una de sus siervas en tales condiciones. Necesita, padresito, dos mil pesitos para arreglarse la boca y colocarse las piezas caídas.
El padre, inicialmente de alma pura, fue a la caja que tenía bajo llaves en una habitación y sacó el dinero que entregó al menor preocupado, es decir a mí, en misión redentora.
-Dale un buen uso. Eran para pintar la imagen de la madre de Dios.
Bajé la cabeza en señal de reverencia para escuchar el balsámico mensaje del pastor de almas.
-Mi madre-dije- como sierva de Cristo, podrá, con estos chelitos, brindar su mejor sonrisa al Señor.
Como yo era un ser universalmente coherente con la solidaridad en la vida, el dinerito fue utilizado en varias causas importantes de enaltecimiento espiritual. Busqué a Jonás, mi compinche y mejor amigo, por la misma suerte del destino hijo de la ya inmortalizada doña Freddy y tomamos un taxi para la Torre Acrópolis. ¿Qué podían hacer dos llagados lameplatos, excluidos de la sociedad, pobres y marginados, en un lugar de riquitos plastas? Me pregunté filosofando un poco y respondiéndome: nada más que gastar los productos del Señor. Los guardias de seguridad de las distintas tiendas, al ver nuestras fachas, yo con mi cabeza plana y mi nariz abollada, con unas bermudas cortadas de un viejo jeans, otrora propiedad del marido de mi madre y Jonás, con un afro y un arete en la nariz, se pusieron en alerta. Los veía en cámara lenta hablando por sus radios, cubriendo los pasillos y trasladándose discretamente hacia los lugares donde nos deteníamos. Nos sentamos cómodamente en uno de los Fast food y pedimos dos hamburguers que masticamos como si el mundo estuviera en sus finales. Luego dos vasos enormes de Coca-Cola, con sus posteriores y salvajes eructos que impulsaron a más de tres o cuatro padres que compartían con sus chiquillos, a mirarnos con ojos de asesinos y decir entre dientes, “malditos puercos”. Después, los guardias de seguridad subieron a toda marcha al tercer piso, donde Jonás y yo penetramos a un muy bien iluminado salón de juegos electrónicos. Dos o tres horas después salimos extenuados y sin un centavo en los bolsillos.

06 junio 2009

Luis Llosa filmará vida de Porfirio Rubirosa




Néstor Medrano


(En honor a mi amigo Pablo Clase Hijo)
Supe que el cineasta Luis Llosa, primo del novelista Mario Vargas Llosa y realizador de películas como La Fiesta del Chivo, basada en la novela homónima del autor peruanoespañol, que nos toca las fibras como dominicanos y que narra un episodio fundamental del ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo Molina y de Anaconda, una producción hollywoodense de gran factura, escudriña la biografía de Porfirio Rubirosa, el play boy dominicano que estuvo casado con Flor de Oro Trujillo la hija del tirano, que fue amante de la húngara Zsa Zsa Gabor, de la estrella de Hollywood Kim Novak, de la famosa actriz francesa Danielle Darrieux, de la multimillonaria Bárbara Hutton y de otras divas de esa época de misterios y neblinas, para filmar una película. Mi información establece que, fácilmente, el mismo Mario Vargas Llosa, uno de los novelistas contemporáneos más importantes de Hispanoamérica estaría interesado en escribir el guión. Por el hecho me siento contento, no porque se escoja a un personaje dominicano de dudosa estopa y vida promiscua, que sin embargo, no deja de ser un personaje fascinante para el mundo de la Literatura y el Cine, por su comportamiento, por las posiciones que ocupó en la sangrienta tiranía de Trujillo, sino porque mi muy querido amigo de hace años Pablo Clase Hijo, el biógrafo más completo del referido personaje, recibió una llamada y personas allegadas al cineasta Llosa le requirieron una copia del libro de su autoría sobre Rubirosa, cuya edición hecha hace décadas por editora Taller no aparece ni en los centros espiritistas. La información preliminar me permitió felicitar a mi buen amigo Pablo Clase, el dominicano que ciertamente tuvo acceso a las mejores fuentes para escribir su libro, con entrevistas vívidas a familiares de quien fuera yerno del tirano, a amigos y a los anaqueles de un archivo rico en informaciones. Pablo Clase, con una sonrisa siempre pintada en los labios, con un don de gente poco visible en escritores de su categoría, mantiene su columna en el Listín Diario “Figuras de este mundo” y también ha escrito la más aproximada de las biografías de María Montez, que en su tiempo fue llamada la Reina del Technicolor. Muchos de los libros posteriores que se han escrito sobre la vida del play boy latinoamericano, han disfrazado sus historias con tesis rarísimas, pero, en el fondo no son más que gruesos textos con mucho de plagio, ya que utilizan información del libro de Pablo Clase Hijo, fotografías, textos y pasajes y ni siquiera se empeñan en referir la fuente original. Yo que, en mis afanes literarios he tratado de buscar el apoyo intelectual de figuras como el escritor, poeta, novelista, crítico de cine y amigo Luis Beiro y como Pablo Clase, por la vastísima cultura que ambos poseen, y por el compromiso ético y moral que como escritores sé que es innegociable en ellos, no puedo dejar de asumir como mío este triunfo. Pablo Clase ignora que yo me enteré del intercambio de mails que hubo entre representantes de Llosa, y él. Ignora que se interesaron por su libro y que supe que una figura de primer orden de las decisiones culturales del país le recomendó a Llosa que el libro legítimo, con la historia desde el origen, que narra episodios fidedignos de la vida incluso del padre de Rubirosa, su nacimiento en San Francisco de Macorís, de su escape cuando Trujillo quiso matarlo y Rubi fue perseguido. Yo, como periodista, como escritor, como amigo de Pablo Clase, a quien conozco hace más de ocho años y con quien he hablado de mis devaneos con la Literatura desde cuando veía como una posibilidad muy remota publicar algo, no podía dejar de hacer un comentario al respecto. Esto, más que un material periodístico revelador, que contiene la certeza de que el contacto se hizo, al igual que los intercambios y que el cineasta le comentó a uno de sus allegados que cuando estuvo en el país filmando La Fiesta del Chivo no pudo conseguir ni un ejemplar del libro, no da más espacio a la duda.
He sido siempre de los que han admirado a Pablo Clase por su bonhomía, por su decencia y porque puede darnos cátedras sobre la humildad por encima de la grandeza que en él es consustancial.

24 mayo 2009

ECOS DEL VIAJE A TU CUERPO





NÉSTOR MEDRANO
He llegado desde el principio de tu voz
en un viaje denso, largo y despoblado:
me he surtido en cada puerto
de miradas, de noches, de días y extensas
pasarelas de cansancio.

He buscado entre mercados y calles repletas de gente,
Entre plazas, hoteles y pensiones
Un develador de códigos para descifrarte
Con esos minúsculos enigmas.

Y en el viaje desde el principio de tu voz
descubrí que cada letra de un nuevo alfabeto,
cada sílaba bañada en almíbar
y crema de guayaba: ERAN el preludio de la lluvia.
Para derretirnos en su furor.

Y llegar ha sido difícil: en el trayecto he debido
lidiar con tu cuerpo, bronco desde la médula
salvaje desde el pubis y sus boscosos torrentes
por poco peligra la travesía.

No ha sido fácil domar lo indomable
ni morder esa boca de labios carnosos
ni aspirar a tu cuello al replantearse la noche.

No ha sido fácil descifrar esos códigos,
ni abrir esas carpetas donde guardas el odio
ni sustentarme en caricias grises color de la lluvia
para terminar desde el principio de tu voz.

No ha sido fácil despertar las corrientes del lecho,
donde se precipitan las aguas contra las rocas
y todo lo impactan, todo lo destrozan
desde el fondo del dolor

He llegado desde el principio de tu voz
En un viaje denso, largo y despoblado:
a partir de tu cuello
del batir de tu garganta
hasta las curvaturas de tu
cintura
y tus ecos son mudos
y al mismo tiempo
enmudecen mi voz.

22 mayo 2009

Miguel Cocco: la bondad incorruptible













Con Cocco solo compartí como periodista, en las distintas actividades que me tocó cubrir. Fueron muchas. Unas en sus funciones como director de Aduanas, otras en múltiples homenajes. Hoy lo asumo en Hombre de Letras en homenaje a su integridad, a su seriedad a toda prueba y a su patriotismo, en momentos en que República Dominicana atraviesa una crisis de valores muy poderosa.

Néstor Medrano
Miguel Salvador Cocco Guerrero cuenta con una hoja de vida en la que se destacan sus condiciones de moralidad innegociable, que supo emplear en cada uno de los escenarios en los que cosechó sus frutos como servidor público, empresario y patriota que jugó roles estelares en la Historia reciente de República Domicana.
Según los registros, nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros, el 21 de agosto de 1946. Era hijo de Manuel A. Cocco y de Gisela Guerrero, quienes se trasladaron junto a él a la capital del país muy temprano en su infancia.
Realizó sus primeros estudios en el Colegio de la Salle, forjándose allí, a partir del 1956 como un estudiante consagrado y meritorio.
Se graduó de licenciado en Sociología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y posteriormente se integró a las labores de investigación como docente. Allí cofundó el Centro de Estudios de la Realidad Social Dominicana (Ceresd).
Cocco participó de manera activa como comandante revolucionario en varias etapas de los procesos registrados en el país a partir del 1965. Hombre de confianza del coronel de Abril y presidente constitucionalista, Francisco Alberto Caamaño, el 16 de febrero del 2006 antiguos militantes de la organización Comandos Revolucionarios Camilo Torres (Corecatos) lo distinguieron en un acto emotivo.
Como los grandes hombres con una impronta trascendental en sus naciones, la vida de Cocco se enmarcó en los ámbitos público, privado y cultural.
Se le reconoce oficialmente como el editor de uno de los cuentistas fundamentales de hispanoamérica, con quien compartió una amistad que iba más allá de la camaradería y la mutua admiración, Juan Bosch. Estos aportes focalizaron en la producción de libros desde la editora Alfa y Omega, fundada en la década de los setenta, donde Bosch publicó una gran parte de sus obras literarias.
En 1980 registra la revista de interés infantil y juvenil Tobogán, en 1981 tuvo participación en la Editora El Nuevo Diario, que edita el periódico homónimo.
Distinciones
Las reseñas periódicas indican que el 31 de julio de 2006 Cocco fue reconocido por la Cámara de Diputados por su trayectoria a favor de los mejores intereses del país al frente de la Dirección General de Aduanas. Asimismo, su Alma Mater, la UASD, le distinguió el 13 de diciembre de ese mismo año con el título de Profesor Honorario de la Facultad de Ciencias Económicas, al considerar que "el director general de Aduanas es el referente moral, del valor y la entrega desinteresada en un país en donde la corrupción es la causante de la aguda pobreza y el atraso social en que vivimos".



Funciones Públicas



Durante el primer período de gobierno del doctor Leonel Fernández Reyna (1996-2000) asumió la Dirección General de Aduanas (DGA), cargo que nuevamente le fue confiado al retornar al poder en el período 2004-2008, Fernández Reyna y el Partido de la Liberación Dominicana y en este período que va desde el 2008 al 2012.
Sus colaboradores y los sectores empresariales resaltaron en varias ocasiones su labor al frente de esa instancia de recaudaciones, con le reconocimiento de que pudo reducir hasta su mínima expresión un fenómeno delictivo extendido durante décadas como el contrabando y la evasión de impuestos.
A la primera gestión de Cocco se le atribuye la promulgación de la ley 226 en la que la DGA dejó de ser una dependencia de la Secretaría de Estado de Finanzas al adquirir autonomía funcional, presupuestaria, administrativa, técnica y patrimonio propio.
El 22 de agosto de 2007, el Senado de la República lo reconoció por su destacada hoja de servicios en su vida pública y privada. En agosto del 2008 fue reconocido por las Fuerzas Armadas de la República Dominicana por el apoyo ofrecido a los cuerpos armados para el cumplimiento de sus responsabilidades en el resguardo de la seguridad nacional.
En ese mismo mes, fue reconocido por el Colegio de Artistas Plásticos por el apoyo que ha dado a los pintores, escultores, grabadistas, entre otros artistas dominicanos, y por su honestidad como ciudadano y servidor público.

Antecedentes
de padecimientos


En agosto de 1999, al despuntar el primer el gobierno del presidente Leonel Fernández, el director de Aduanas Miguel Cocco viajó a Miami, donde fue ingresado al hospital Baptist para ser sometido a exámenes y determinar el origen de dolencias que le aqujaban desde hacía tiempo. Para esos días, Fernández Reyna encomendó al entonces candidato presidencial peledeísta Danilo Medina visitar al funcionario y preparar un informe su real situación de salud. Cocco formaba parte del equipo de campaña de Medina. Por estas dolencias renales se preocuparon el presidente Leonel Fernández y el hoy fenecido ex presidente Joaquín Balaguer, quienes informaron que habían hablado con Cocco a través de la vía telefónica para enterarse de su salud.
El 27 de agosto Cocco fue sometida a su séptima diálisis en el Baptist y allí su esposa Minerva dijo que el convaleciente fue intervenido al mediodía. Según estos reportes, y por palabras del propio Miguel Cocco, expresadas a periodistas dominicanos, el diagnóstico dado, luego de los chequeos es que padecía una nefritis y una producción en exceso y una proteína llamada de cadena ligera en la médula ósea. A partir de entonces, según dijo Cocco, comenzaría a recibir un diagnóstico de quimioterapia por vía sanguínea durante cuatro días, continuando en los próximos tres meses para corregir la deficiencia proteínica, de carácter genético, alojada en la médula ósea. La estadía de Cocco en en el centro médico de Miami, se había extendido desde agosto hasta casi mediados de es septiembre cuando fue dado de alta.

Miguel Cocco recibió, en su último adiós honras militares, que incluyeron una salva de 21 cañonazos y sus compañeros entonaron el Himno del 14 de Junio.

18 mayo 2009

Benedetti, estás a la diestra de Dios


Mario Benedetti, te has ido. Has levantado el vuelo de esta tierra rumbo al norte de una mejor vida, donde tal vez, el Sur también existe. Me has dejado triste pero contento y bebiendo hasta la borra del café, esta infusión que siempre me olerá a llanto, a recuerdo de tu rostro de uruguayo universal.
Ve, ve con Dios, que los poetas como tú no mueren, se sientan a la diestra del Señor.

Néstor Medrano

(Un minuto de silencio y luego, uno de los poemas de Benedetti de mis mayores aprecios)

CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

13 mayo 2009

Mis controversias con el Código Da Vinci

Blanca Miosi

Ahora que se exhibe en los cines dominicanos la cinta Ángeles y Demonios, y desempolvando algunos archivos, presento a los lectores de Hombre de Letras, una intervención que tuvimos mi amiga la escritora Blanca Miosi y yo, el 20 de julio de 2005 en los foros españoles de Infobalear, de nuestra querida amiga, pintora y narradora Joana Pol y en Yoescribo.com, sobre la controversia del Código Da Vinci.


Código Da Vinci: Cristo, hombre, marido o santo« fecha: 20 de Julio.

NÉSTOR MEDRANO

Ahora que Dan Brown, autor del libro El Código Da Vinci, quizás ha creído que descubrió el ron con Coca-Cola, con esa novela que le atribuyen haber escrito, es bueno que algunos sepan que el problema de Cristo, Jesús, el Hijo del Hombre, se ha discutido durante cientos de años: ¿era María Magdalena su mujer? De ella sólo se ha especulado que era una prostituta, aunque la Biblia no lo establece enfáticamente por parte. Pues bien, El Código Da Vinci, centra su historia en la filiación del genio del Renacimiento Leonardo Da Vinci en un movimiento, agrupación o asociación secreta, el Priorato de Sión, que tenía como principal fundamento guardar el secreto de que Jesús, ese Mesías que murió por la humanidad en Jerusalén, había procreado una hija con María Magdalena y luego de la crucifixión la mujer huyó en una canoa sin remos hacia francia, donde alumbró a la niña. En algunos pueblos de Francia la especie ha circulado de generación en generación, aunque no hay documento probatorio. Pero el entramado es más complejo. En una de las obras fundamentales de Da Vinci, La última Cena, no aparece el vaso en el cual Jesús bebió el cáliz, la misma noche de la traición de Judas Iscariote y se exhibe, al lado del Mesías a alguien con rostro femenino, algunos han dicho que es Juan, pero otros argumentan que es María Magdalena y se habla de los documentos apócrifos, otros evangelios que fueron extrañados de la Bibilia por la Iglesia Católica Romana, que narran una cierta preminencia que tuvo María Magdalena en la vida de Jesús. Mi intención no es dispersarme en cápsulas alusivas al libro que se ha convertido en un best seller y que el mismo autor ha dejado entrever, carece de la rigidez de una investigación. Aquí volvemos a dos temas fundamentales: la novela, y nadie se ha detenido a pensarlo en este machacadero que se ha armado a nivel mundial, no tiene por qué dar datos auténticos y ya la jodida discusión es manida. Catedráticos y reptiles del conocimiento han querido desmentir, los alegatos de la trama, que ni siquiera son originales de Brown, pues él tuvo que abrevar de otros libros, que hablan de protectores templarios, del santo grial y otras jodiendas, e incluso, ya antes, había circulado la novela La última Tentación de Cristo, de Nikos Katzantzakis, o una vaina así, que narra la vida y los amores carnales de Cristo con María Magdalena. Lo que sí es cierto es que el libro ha renovado viejas rencillas intestinas de la otrora inquisitorial y poderosa Iglesia Católica: se plantea por ejemplo, la razón que hubo para despalazar a María Magdalena, a quien muchos eruditos atribuyen ser la miembra más importante del discipulado de Jesús y dar preminencia a María, la madre carnal del Cordero Sagrado. Otra cuestión fundamental ha revivido; Jesucristo visto como un hombre que nadie puede negar tuvo sus necesidades, además de las biológicas, las físicas y las fisiológicas, como todo ser humano y si llevó una vida conyugal con María, creo, otros creen y otros maldicen a quienes lo creen, esto, definitivamente no le quita ni un ápice de la santidad que le dan los rudimentarios textos del Nuevo Testamento. El tema es tan apasionante que más que el conocimientro que puede generar, es pasible de ser convertido en un verdadero tema no sólo místico o cristiano-religioso sino literario. La novela, por sí sola se explica y no puede ser objeto de análisis históricos estrictos, o científicos o naturalistas, porque la novela, en tal como género, da los instrumentos al escritor para deformar la realidad, transformarla, desmitificarla o llevarla a los más desesperantes grados de supremacía esotérica. No es lo mismo que la Historia. Esta narración, cautiva por la complejidad del género negro; se trata de una novela policíaca, hay que encontrar las señas y las huellas, mejor dicho los rastros dejados de Da Vinci, que ya ha creado una leyenda con la pintura cumbre de su producción La Monalisa; algunos dicen que es mitad hombre, mitad mujer, que también guarda secretos que él ni Victor Hugo, ni otros genios que pertenecían a la sociedad secreta podían ventilar abiertamente. Todo lo que huele a Da Vinci apasiona. Era un intelectual, un avanzado de su tiempo, con una cosmovisión poco común, una genialidad que sólo expresaba en su larga barba blanca cuando caminaba por las calles de Flrencia. ¿Era Jesucristo un hombre de carne y hueso que podía sentir la necesidad de compartir sexualmente con una mujer o es un mito que se ha alimentado a través de los siglos para mantener el celibato que hoy es tortura de sacerdotes con la doble vocación cristiana y física? Fue desplazada con saña María Magdalena para despojar a la mujer de la capacidad del sacerdocio. Creo que la novela de Brown es válida. Pues es de esos libros que hasta el Papa tiene en su mesón para leer luego del devocionario, por simple morbosidad intelectual. Sin lugra a dudas, se trata de un nuevo caminlo, un nuevo sendero literario que buscará reorientar el camino editorial y por eso la jodida tendencia a tratar temas históricos, no necesariamente controversiales, que además de evasivos de la realidad, no hay problemas actuales escudriñados y por ende no hay enemigos poderosos, pues, la historia es vida muerta de hechos pasados que pueden influir en los dogmas y dicteruios ancestrales, pero no causan tanta roncha como develar en clave el motivo de la quiebra de un banco de un país. Es que, se hace incomprensible, pues, que a través de varios siglos de historia bíblica inducida, la mujer tenga tan poca presencia, tan poca importancia formal y conceptual en las grandes decisiones de la Iglesia, lo que claramente matiza la acusación que se ha hecho siempre, de que la Iglesia Católica ocultó información acerca de la vida de Jesús. Incluso, puede alguien decirme qué hizo Cristo desde que apareció a los ocho años junto a los sabios del templo, y el interregno que corre hasta que vuelve a aparecer a los 30 años, como ayudante de José, el marido de María y los 33 cuando inicia su ministerio, es bautizado por Juan el Bautista y muere salvajemente crucificado. Pero, como aspirantes a consumarnos como escritores sólidos, tenemos el deber de indagar, de inmiscuirnos en esas controversias que, si bien históricas, redundan en la parte fictiva, en nuestro propio interés por conocer las cosas desde el origen. Cristo pudo claramente tener el deseo de convivir con una hembra, hacerla su mujer y satisfacer sus deseos carnales: del mismo modo que al hombre le da ganas de comer o de orinar o de dormir, también siente esa presión de la sangre enervante, de los instintos. Entonces cabe preguntarnos también, en este contexto de puras especualciones y el Código Da Vince es un gran especularium, si la santidad puede perderse cuando alguien obedece el llamado de los instintos, la sed de la carne. ¿Perdería Cristo, la santidad milenaria y el aura del gran mártir si los evangelios apócrifos son revelados. Porque en ellos, más que en Juan, Mateo, Lucas, están Felipe e incluso uno que escribió la María Magdalena, donde se narra la vida de Jesús a partir de su punto de vista. ¿Qué hubiera sido mejor, que se insinuara que Jesús era gay, si partimos de una cierta afinidad que poseía por Juan, su discípulo, de quien dije más arriba, muchos lo describen con un rostro terso y líneas delicadas de mujer? Cualquiera que me conozca diría, pero a éste le ha cogido con vainas heréticas a estas alturas de juego y saben algo, me importa un carajo; esa súper producción que hizo Mel Gibson, recientemente, sobre la vida de Jesús, fue criticada con acritud por los niveles gráficos de violencia que se exhibieron y las escenas sangrientas que han conmovido al mundo. Coño, lo que quiero mover es una discusión, pues hablar de Jesús o de secretos, o de Leonardo Da Vinci es siempre placentero, porque, como figuras legendarias y míticas, siempre abundarán las versiones cínicas e iconoclastas al respecto.
Rastreado

Quienes conocen las distintas versiones de la trágica vida del Hijo del Hombre, tienen la certeza de que esos relatos son fidedignos y que han pasado de una mano a otra sin grandes cambios en estos dos mil años de predominio cristiano no fundamentalista, porque la Iglesia Católica fue fundamentalista y criminal en sus siglos hegemónicos, cuando el mundo estaba supeditado al reinado de las sombras y muchos, fueron los que murieron quemados, rostizados en las hogueras fatídicas. El Código Da Vinci es una de las tantas reflexiones sobre los misterios de la vida monástica y los manejos sombríos que se dan a los hechos por la conveniencia propia de grupos y sectas que forman un gran todo de mafias y oprobios a través de la historia. La misma idea de que Jesús procreó con María Magdalena una hija y que la misma forma parte de una leyenda que asola las costas francesas y que hay una descendencia, una familia de Jesús, que está fundamentada en los Sinclair, antes conocidos como los St. Clairs, mueve a confusión. Pero, hay otros libros que presentan una panorámica de la vida del Mesías, en esos años perdidos que no fueron recogidos por la Biblia, o que fueron extirpados insanamente de la Bíblia, para ocultar cosas nodales; como su instrucción en los países del oriente, las enseñanzas y los aptrendizajes que adquirió en las costas de Japón e Indonesia. Jesús seguirá siendo una leyenda. Pero el novelista que se plantea hacer de Jesús uin personaje literario debe tener cuidado con los prejuicios y la hipocresía descomunal que han primado sobre el tema. Ya antes, Humberto Eco, habló de temas vulnerables en el Nombre de la Rosa, deshilvanó códigos, abrió pasadizos del saber milenario escondido. Lo básico de estas tramas magníficas es que se trabajan desde el punto de vista policíaco, se da vida al género negro0 tan vilipendiado por la oligarquía intelectual de paíse cultos como España, Francia e Inglaterra, en Estados Unidos su connotación es más estimada, quizá, porque ha servido de plataforma para presentar esas películas detectivescas, buenas a veces y pucheros de mierda la mayoría de las ocasiones.
Blanca Miosi
Néstor: Como bien dices, el tema de la virginidad o no, de la virgen, de la reputación, o no, de María Magdalena, y el de la virilidad y humanidad, de Jesús, es inacabable. Es un largo ovillo del cual algunos, astutamente o por desear llegar a la verdad utilizan para llegar a la inmortalidad. Leonardo Da Vinci con su ültima cena, por ejemplo, según los estudiosos y especialmente aquellos que dicen pertenecer al famoso Priorato de Sión, dejó algunas pistas, y debe haber algunos más por ahí que no conocemos. En casa tengo un libro que habla del asunto, pero cuyo título exacto no me viene a la mente, pero en los años setenta causó una gran controversia y muchos billetes en la cuenta bancaria de sus autores, (fueron dos). En cuanto al ocultamiento de la Iglesia respecto a la virginidad de María y a la vida privada de Jesús, no comprendo cómo, a estas alturas, cuando el hombre está buscando nuevos horizontes en el universo, la religión aún conserva dogmas que anteriormente pudieron haber sido válidos debido a la ignorancia de la gente. Creo firmemente, que muchos cristianos y católicos sospechan la verdad, que todo fue un cuento fraguado por la religión para mantener su puesto en el lugar que le corresponde, o sea, si la religión católica está basada en la resurrección de Cristo, Jesús, y dicen que él fue hijo de Dios, nacido de una virgen llamada María, a través de un ente quasi incomprensible como lo es el espíritu santo, de ninguna manera pueden dar marcha atrás. Podrán hacerlo respecto a las pastillas anticonceptivas, tal vez hasta aprobando en un futuro el homosexualismo, pero jamás darán un paso atrás para develar sus dogmas en los cuales se basa su creencia. Caería el poder religioso católico, y hay que ver que es un gran poder. Finalmente, Brujos y jefes, a la manera tribal, convertidos ahora en gobernantes y religiones, nada ha cambiado, y cada cual buscará la mejor forma de conservar el poder, aunque tengan que acudir a las peores e increíbles patrañas, más dignas de nosotros, los que sí admitimos que somos inventores de cuentos. Dan Brown supo sacar provecho a ese filón de oro que es el misterio religioso. Y a mi entender lo hizo muy bien, aunque los puristas de la lengua digan que su libro está mal escrito. Puedo decir en favor de éstos últimos, que el final fue un poco flojo, esperaba algo más después de haber recorrido sus cuatrocientas y pico pagínas con tanto ardor. Espero que el guionista del filme lo haga mejor. B. Miosi

Te explico algunas cosas: aunque la Iglesia Católica ya ha superado algunos de sus vestigios más terroríficos, como fue la Santa Inquisición, e incluso, pidió perdón a la humanidad por los tantos asesinatos cobijados bajo el ateísmo, la brujería o la herejía, secretos fundamentales se guardan bajo llave, debido a que, un monstruo, no puede ser vencido de una simple estocada. Todavía quedan pendientes temas tan cortantes como la soltería del sacerdocio, cuestionada y que ha llevado a jóvenes desesperados a cometer las aberraciones menos pensadas y a famosos párrocos, obispos y diáconos a cometer crímenes tan deleznables como la pedofilia, la violación sexual y a que cardenales y obispos tengan sus relaciones homosexuales o heterosexuales, ambas de manera clandestina, porque ambas son prohibidas porel Código Canónico. Otra de las discusiones que se renuevan a piel viva es la situación de la mujer y su propia dignidad humillada ante la cruel negativa de que se ordenen sacerdotas. Es un tema espinoso. También, es un hecho cierto que a lo interno de la Iglesia Católica hay sangrientas y secretas luchas de poder político, corrientes que van de un lado a otro y acontecimientos que no salen a la luz pública, porque los imperios y la Iglesia Católica, aunque en declive, nunca ha dejado de ser un imperio mundial que no para mientes a la hora de guardar intactos sus dogmas y sus secretos más vulgares y humanos. Esa es la gran verdad de todo esto. La luchas de poder. La Iglesia Católica no es simplemente un templo con con santos y viejitas arrodilladas, es un Estado polítícamente estructurado, con sus mafias y sus degradaciones, sus riquezas y sus miserias. Nunca aceptarán revelaciones. Nunca aceptarán que Jesús fue más que todo un hombre que debía orinar erguido y sentir algún cosquilleo cuando descubría algo, en la sonrisa de María Magdalena.



Blanca Miosi



Completamente de acuerdo contigo, veo que una vez más coincidimos en las ideas. Nestor, hay una página que se llama: "Los foros del café" de Café de Artistas. Hace un tiempo estoy allí y me parece genial. Puedes colgar relatos cortos y nadie tiene que ir a descargarlos a ninguna parte, porque son leídos ahí mismo, de manera que por menos cantidad de veces que te lean, llegas a unas 60 como mínimo. Eso sí, no deben ser más largos que una o dos páginas. ate una vuelta por Foros del café y te darás cuenta. Allí básicamente se habla de lo que nos interesa, y lo más importante: Eres leído. Saludos, B. Miosi

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Periodista, escritor, ganador del Premio Único de Poesía de la Centenaria Alianza Cibaeña de Santiago de Los Caballeros y autor de la novela infantojuvenil Héroes, Villanos y Una aldea, publicada por el Grupo Editorial Norma. Reportero del matutino dominicano Listín Diario.